Roald Dahl: Galloping Foxley

abril 29, 2012 - 2:53 pm No Comments

Personally, I mistrust all handsome men. The superficial pleasures of this life come too easily to them, and they seem to walk the world as though they themselves were personally responsible for their own good looks. I don mind a woman being pretty. That’s different. But in a man, I am sorry, but somehow or other I find it downright offensive.

Omar Jayyam

abril 29, 2012 - 2:47 pm No Comments

Ay, sobrio no puedo afrontar un nuevo día:

No puedo seguir cargando con esta cansada carcasa.

Ansío ese momento en el que la sirvienta me ofrece

una taza más, pero tiene que pasar

Facebook y el no tengo tiempo

febrero 8, 2012 - 1:25 am 1 Comment

Una cosa hay que sí me gusta del caralibro: puedo ver en que gastan sus vidas los conocidos que no tienen tiempo para vernos. La amistad cara a cara ha perdido el partido, o la supuesta amistad. Pocas esperanzas tengo en un mundo donde se tiene tiempo para poner cosas en el caralibro pero no para quedar a hablar del sexo de los ángeles y otras cosas de tan sublime importancia :)

Mi colección de cintas

enero 29, 2012 - 2:48 pm No Comments

Esto se lo escribía a mi amigo Jose, hoy perdido, en el 2001.

INSTRUCCIONES DE FUNCIONAMIENTO

Estimado amigo:

La mayor parte de estas cintas fueron grabadas en un periodo de mi vida que comprendía desde el año 1994 al año 1998. Teniendo en cuenta que no tenía equipo de música para grabarlas, y que únicamente podía escucharlas en un walkman, me parecen fruto de un ímprobo esfuerzo.

En su mayor parte casi todas están grabadas de Cd; pues uno de mis objetivos es que la calidad fuese buena. Por ello me apenaría mucho que se estropearan por una inadecuada utilización. Siguiendo este guión, las cintas durarán décadas.

1.- Nunca se debe dejar una casette al sol o en sitios que puedan alcanzar una elevada temperatura (por ejemplo el interior de la radio en el coche). Ello hace que la banda magnética se funda literalmente, rayándose la cinta y llegando a convertirse en inescuchable.

2.- Nunca se deben escuchar en equipos de música con pletinas viejas o de mala calidad. Ello produce que la cinta no gire bien y termine rayándose. Especialmente peligrosos son los equipos de música de los coches y casi totalmente inadecuados los walkman (a no ser que el walkman incorpore sistema anti-rolling, con lo cual se supera el defecto). En cualquier caso, las cintas de 90 min. son mucho más susceptibles de deteriorarse por este motivo, dado su mayor peso y mayor dificultad para ser “giradas”.

3.- Sin el debido amor, las cintas se sienten tristes y empiezan a llorar, borrándose la música. Para superar dicho escollo, recomiendo al menos una vez a la semana una sesión amatoria con todas y cada una de las casettes.

El hombre y el trabajo

enero 8, 2012 - 2:33 pm No Comments

Durante más de cinco años, me mantuve, pues, con sólo el trabajo de mis manos; y descubrí que podía atender a todos los gastos de mi subsistencia trabajando unas seis semanas al año.

Thoreau, en Walden.

Aprender como forma de vida

diciembre 1, 2011 - 3:17 pm No Comments

¿Es querer aprender sobre cosas dispares un síntoma de inmadurez? Hace años, muchos ya, me di cuenta de que poseía cierto grado de hiperactividad inquisitiva, cosa que más que como una virtud empecé a ver como un defecto ante el efecto adverso que producía entre el grueso de las personas con las que me relacionaba, incluyendo mi familia. Con los años parece que el problema se atenuó, pero va por etapas. Si algo consigue llamar mi atención poderosamente empiezo por observar y luego por aprender y corregir defectos en lo aprendido: libros, google, conocidos…, cualquier fuente es buena para obtener conocimientos y datos sobre el tema en concreto.

Lo último que me ha dado ha sido por lo de los caballos, que consume cantidades ingentes de tiempo y trabajo en mi vida sin obtener ningún beneficio de ello. En épocas pasadas fue la música, los libros, los ordenadores, el chino y, mucho más recientemente, todos los puestos de trabajo que he desempeñado.

Lo de los trabajos es un problema grave: cuando te contratan te colocan en una posición que ni siquiera está bien definida, el jefe cree saber lo que hace falta en esa posición a pesar de que nunca se ha parado a pensarlo seriamente ni ha trabajado en la misma. O sea, que llego yo, ocupo ese espacio e intento hacerlo bien. Ese es el primer problema: el mecanismo de los ecosistemas laborales no estaba preparado para admitir trabajadores que intentaran hacer bien su trabajo. Este es el primer punto de fricción entre el engranaje y yo: el jefe quiere alguien que haga lo que piensa que es su trabajo sin explicar detalladamente lo que se debe hacer, únicamente se sienta a esperar como el individuo intenta realizarlo y le dice que está en lo erróneo y que la cosa no funciona. En el peor de los casos le dice cómo debe hacer su trabajo y a la semana siguiente le dice exactamente lo contrario. Con el paso del tiempo en ese puesto laboral llegaba a aprender cómo hacer las cosas, ese proceso me suele durar como mucho seis meses, aunque imagino que habrá trabajos más complejos que los que he desempeñado hasta la fecha. Entonces surgía el segundo punto de fricción, que en muchos casos podía ser definitivo: el jefe no quería o no podía poner los medios para que el puesto desarrollase su función de forma adecuada (un ejemplo podría ser un carpintero aficionado, que tras muchos ensayos descubre que necesitará un martillo pero su jefe se lo niega) o, simplemente, sin espacio para seguir aprendiendo, mejorando el sistema o subir en la escala de mandos de la empresa pues me aburría. Un trabajo donde no pueda aprender cosas nuevas no es algo atractivo para mí.

Entonces, repito la pregunta del principio: ¿es un signo de madurez el usar lo aprendido en la vida y olvidarse de perder tiempo, esfuerzo y energía en aprender cosas nuevas? ¿Qué tipo de profesión debe desempeñar alguien que sólo se interesa en aprender, sin, en muchos casos, pensar en las consecuencias prácticas o usos que se le pueda dar a dicho aprendizaje? Creo, no sé si con razón o no, que lo de juntaletras puede ser un aprendizaje que me tome una vida, que cada libro que quieres escribir, incluso cada pequeño texto es diferente y necesita mucho que aprender. Sólo los ingenieros, arquitectos, médicos se encuentran con profesiones similares (cuando realmente ejercen de lo que son y no caen en un funcionamiento metódico y repetitivo o se ven limitados por el traje del puesto laboral que les dan). Pero, ¿cómo financio mi vida de aprendizaje?

Pienso, con mucha frecuencia, que una lobotomía parcial me haría llevar una vida más fácil.

El Avellano y Ganivet

noviembre 30, 2011 - 2:08 pm No Comments

Me ponía ayer, en mi paseo a la fuente del avellano, a leer sobre este árbol tan desconocido en la mitología mediterránea y tan profundamente venerado en la mitología nórdica. Tal vez por eso Ganivet eligió al avellano como símbolo de su cofradía.


El avellano, “Coll”, ocupa el noveno lugar del calendario arbóreo celta y se corresponde a la “C” del alfabeto Ogham. Para los celtas el avellano simbolizaba la sabiduría y era utilizado también para atraer la prosperidad y la fertilidad a las tierras y a la tribu. Era un árbol sagrado y cortar uno de ellos llegó a estar castigado con la muerte, de hecho se cree que los druidas utilizaban varas de avellano tanto para labores adivinatorias como para (al igual que los zahoríes a lo largo de todo el mundo) encontrar agua, objetos perdidos y/o metales. En Irlanda el avellano era llamado “Bile Ratha”, que viene a significar “Venerable hogar de los Sidhe” ya que se creía que en este árbol habitaban numerosas criaturas, entre ellas el hada de la poesía. Esta relación del avellano con el mundo de las hadas la encontramos en numerosas culturas y tradiciones antiguas, como por ejemplo en la germánica. En uno de los más famosos cuentos tradicionales de los hermanos Grimm (célebres por recopilar en sus cuentos las leyendas y folclore alemanes) , la Cenicienta (la versión original y no la adaptación infantil que actualmente es más popular) no existe hada madrina alguna sino que la protagonista planta un brote (o una ramita) de avellano en la tumba de su madre, donde crecerá un hermoso árbol que la ayudará a cumplir sus deseos. Se creía que comiendo el fruto del avellano este transmitía conocimientos, inspiración poética y habilidades mágicas, pues en ellos se concentraría toda la sabiduría del árbol. Las coronas de avellano y las ristras hechas de avellanas eran talismanes protectores, se creía que una buena cosecha de avellana significaba que ese año nacerían muchos niños y durante la noche de Samhain las jóvenes y los amantes quemaban estos frutos para que revelasen los nombres de los futuros esposos o su porvenir como pareja.

El avellano ha sido uno de los árboles más utilizados dentro de la botánica ocultista. En la “Clavícula de Salomón”, un famoso grimorio medieval cuya autoría era atribuída al legendario rey de Israel, se dice que la varita mágica ideal debe estar hecha de avellano, cortada de un solo golpe en el día de Mercurio (Miércoles), a la salida, del Sol. En otros tratados de magia se recomienda cortarla durante la Luna Llena. El avellano, estuvo asociado fuertemente a la brujería y de hecho existe un arbusto (Hammelis Mollis) cuyo el nombre común es “Avellano Mágico” o “Avellano de las Brujas”, siendo una de las razones de su nombre vulgar que florece en pleno invierno y otra la semejanza de sus frutos con las avellanas. Paradójicamente, a pesar de la asociación del avellano con las brujas, éste también se utilizó como protección contra las mismas, por ejemplo Thomas Pennant cuenta en su “Tour in Wales” (1778) como en Merionethshide los cadáveres eran enterrados con ramas de avellano como protección contra el mal y la brujería. Buscando un poco se puede leer mucho más sobre el avellano.


Ensimismado estaba en mi paseo cuando pensé que me diría Ganivet, que bebió de la fuente del avellano y por tanto se volvió sabio, si se hubiera presentado ante mí. Me imagino que se asombraría de los progresos culturales y técnicos que habían tenido lugar en poco más de cien años, pero le daría una risilla boba al ver que el hombre, y en particular el granadino, seguía igual de atascado en los mismos sitios que lo estaban sus coetáneos. Especialmente risible le parecería yo, con mi burda imitación de su cofradía, emplasto que no era capaz de llamar la atención ni tan siquiera en un día como hoy, el aniversario de su doble suicidio. Espero que al menos reconociese mi obstinación, el recurso de los feos y los inútiles, la constancia infinita.

Luego, llegados a mí, pues me daría vergüenza el hacerle ver a donde había llegado a mis años, años que él ni siquiera llegó a cumplir, el constatar mi fracaso en todos los caminos emprendidos. Le podría enseñar, con desazón y lágrimas en los ojos mis no-libros, mis no-amigos y casi casi hasta mi no-yo. Eso le animaría y con ojos grandes y mirada dulce intentaría convencerme y conformarme, tal y como se hace con los niños de teta, ir poco a poco transformando el agua de fuente agrilla en fuente llena de miel. Este año, como propósito, cambiaré para poder mirarle a los ojos el año que viene, con orgullo, como lo miraría un guerrero derrotado que luchaba en solitario contra cincuenta hombres, como lo miraría una dama altiva que se resigna a morir pero no a sucumbir.

El retorno de mis enanos

noviembre 29, 2011 - 1:00 pm No Comments

Y bueno, tanto tiempo sin tener ningún papel, ni siquiera amarillento o arrugado, que poder mostrar a la gente. La culpa es de los enanos.

Como sabréis aquellos que os juntéis a ratos conmigo yo soy incapaz de escribir nada, ni bueno ni malo, soy un literato inútil un escritor de mostrador, de barra de bar. Harto de esta situación y después de mucho indagar, hace ya años, descubrí que no era el único juntaletras que se había visto en semejante situación a lo largo de la historia y, biblioteca tras biblioteca, fui recopilando información acerca de unos enanos deformes sobre los cuales encontré una primera mención en Chaucer pero que luego he visto en otros textos, incluyendo el I-Ching. Pero en fin, la historia de mis primeros pasos con los enanos y mi forma de trabajar con ellos ya os la conté hace años, no quiero hacerme más cansino de lo que ya pueda ser. El caso es que después de mi venida a España he estado sin ellos un año, cuatro meses, veintitrés días y diecisiete horas. Por fin ayer llegó el paquete a casa de mi madre y fui a recogerlo por la noche. Los tres enanos estaban bien, algo díscolos y rebeldes pero con buena salud y locuaces, sobre todo locuaces. Sería el hambre.

El retraso con el que he vuelto por mis fueros y a hacer algo que tenía que haber hecho hace más de un año es todo culpa de las aduanas chinas, turcas, italianas y españolas. Mandar animales vivos desde China a España es un suplicio de papeleos, vacunas, aeropuertos, barcos, nudos de comunicación internacionales y burócratas aburridos. Sé que a muchos os parecerá una tontería, pero no dejéis de probar con vuestro gato o pajarraco preferido la aventura. ¿Cómo mandar a unos enanos deformes con todos los papeles en regla? El problema era complejo, o sea que me preparé tres perritos con sus respectivas cajas homologadas y les puse a las cajas un doble fondo, apenas imperceptible, donde metí a los enanos. Eso fue en XiangTan, provincia ubicada por el centro sur de China. Luego despaché a los animales en el aeropuerto y me vine para España, no sin miedo de que descubrieran a mis enanos mientras registraban las cajas por si hubiera droga. Con el alma en vilo observé, gracias a mis llamadas al servicio de atención al cliente de aerolíneas de Shanghai, que se completó la primera etapa del viaje, de XiangTan a Shenzhen sin grandes problemas. Pero ahí me surgió el primer escollo, pues durante quince días nadie supo darme noticias de las cajas y sus ocupantes. Finalmente recibí una llamada de una perrera de Shenzhen diciéndome que estaban allí, que los estaban alimentando bien (a los perros) pero que les faltaban una vacunas para cruzar a Hong Kong, pues la legislación anglosajona es diferente de la europea. Yo les pregunté que se podía hacer y ellos, sin demasiado pesar en su voz, me dijeron que se harían cargo de las vacunaciones y de poner sus cartillas al día y hacerlos llegar a Hong Kong, claro, que tendría que pagar la comida y los paseos y atenciones que habían recibido en aquellos veinte días, 500 euros del ala. Resignado, aunque alegre, acepté. Un mes después recibí otra llamada de Air China desde Hong Kong, diciendo que los perros llevaban allí unos días pero que no se atrevían a garantizar su seguridad en un vuelo tan largo debido a que no gastaban dinero en la calefacción de la cabina de carga y tenían serios temores de que los perros, que eran preciosos y comían de casi todo, se congelasen en el camino. Enfadado y resignado a partes iguales le pregunté a la amable chica qué podíamos hacer. Ella me dijo que era un caso frecuente y que la gente los mandaba por barco, un barco de animales que salía mensualmente desde Hong Kong hasta Turquía y en el que se ocupaban de alimentarlos durante los treinta día que duraba el viaje. Eso sí, la comida de los perros, las gestiones, los cuidados y los billetes me costarían mil euros. Yo ya empezaba a rechinar los dientes, aunque creo que no sería nada con el rechinar de dientes de los enanos, que llevaban un mes sin comer por aquel entonces. Podría seguir relatando pasos diversos del recorrido, pero sería largo, aburrido y carente de gracia. El caso es que estoy aquí, transcribiendo estas notas que me ha pasado, tras las habituales horas de tortura, el más joven de mis enanos (sólo escriben a mano, a pesar de mis intentos de enseñarlos a usar un portátil) y lo peor del caso es que las estoy pasando al ordenador con la mano izquierda, pues la mano derecha la tengo escayolada como consecuencia de los bocados enfurecidos que me pegó uno de los condenados enanos al sacarlo del doble fondo de la deteriorada caja del perro. Aún no lo entiendo, total ¡sólo han sido un año y cuatro meses sin comer!

Why I write. George Orwell

noviembre 21, 2011 - 4:18 pm No Comments

All writers are vain, selfish and lazy, and at the very bottom of their motives there lies a mystery. Writing a book is a horrible, exhausting struggle, like a long bout of some painful illness. One would never undertake such a thing if one were not driven on by some demon whom one can neither resist nor understand.

Reminiscencias del pasado: Coco

noviembre 20, 2011 - 2:05 pm No Comments